Sabemos que desde tiempos remotos el tamaño del falo es una cuestión que preocupa a
muchos hombres, pudiéndoles causar baja autoestima y sentimientos de angustia
si no tienen las medidas que esperan.
Los
complejos de pene pequeño se derivan sobre todo de la comparación con otros
hombres (síndrome del vestuario), pues muchas veces mirando al de enfrente
piensan que su pene es más pequeño.
En
la cultura popular se ha relacionado el tamaño del pene con el nivel de
masculinidad de cada hombre, sin embargo, numerosos estudios han demostrado lo
contrario, pues el tamaño del pene no determina la masculinidad, así como
tampoco la capacidad reproductiva; replegándolo a un aspecto meramente estético.
Lo
que si es cierto es que el pene humano presenta una gran variedad de formas y tamaños:
se conoce que los hombres orientales tienen el tamaño más pequeño y los hombres
negros el tamaño más grande, sin llegar a ser esta una pauta exacta y de
aplicación general.
Ahora
bien, así como existen hombres con penes que se ubican en el tamaño promedio
mundial (14.5 cm aproximadamente), los hay quienes lo superan en dimensiones y también
quienes están muy por debajo de esa media, pudiendo incluso ubicarse en una patología
llamada microfalosomia, también conocida como micropene y no se trata más que del pene de un hombre adulto poco
aparente a la vista. Dicho en otras palabras, es un pene que en estado de
erección presenta una longitud dos veces
menor al tamaño promedio aproximadamente; de tal suerte que la medida del micropene es variable
de acuerdo al promedio de la raza que corresponda.
A
manera de ejemplo, según el artículo «Surgeons pinch more than an inch from the arm to rebuild a micropenis» publicado en la revista Science Daily, un micropene es aquel que mide menos de
7 cm tomando como referencia una media de 12.5 cm; aunque de acuerdo a la media
mundial, estudiosos del tema consideran como micropene al falo de un hombre adulto con el escroto y el perineo bien formados,
sin ambigüedad con otras condiciones
y cuya longitud en estado de erección
máxima no supera los 8 cm, medido desde el hueso pubiano hasta la punta del glande, con el prepucio retraído; aunque algunos más osados establecen la máxima longitud de un micropene por abajo de 9.3 cm.
Según
la distribución gaussiana, 1 de cada 866 varones en todo el mundo posee un micropene
y suele ir asociado a algún trastorno endocrino o del sistema nervioso central,
así como a alteraciones en el desarrollo de los testículos y sobre todo al
déficit o falta de función de la testosterona, pero nunca debe confundirse con
el pene enterrado por abundante grasa pubiana. En los casos no relacionados con
deficiencias, ni malformaciones, se identifica como la causa de la presencia
del gen HOX9, que afecta el tamaño del pene sin que exista de por medio ninguna
anormalidad hormonal detectable. Es considerado también un trastorno congénito
que podría ocurrir sólo o acompañado de otras malformaciones no necesariamente
relacionadas a cromosomas sexuales.
Sin
embargo un pene pequeño no produce problemas urológicos y tampoco se puede afirmar que detrás de esa condición
haya alguna enfermedad. Independientemente de la causa, es el médico el único
que debe diagnosticar si el pene del paciente es un micropene o sólo se trata
de un pene pequeño y sobre ello
definir y aplicar el tratamiento correcto que pudiese ayudar a corregirlo en caso de ser procedente.
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