viernes, 23 de agosto de 2013

Micropene.


Sabemos que desde tiempos remotos el tamaño del falo es una cuestión que preocupa a muchos hombres, pudiéndoles causar baja autoestima y sentimientos de angustia si no tienen las medidas que esperan.

Los complejos de pene pequeño se derivan sobre todo de la comparación con otros hombres (síndrome del vestuario), pues muchas veces mirando al de enfrente piensan que su pene es más pequeño.

En la cultura popular se ha relacionado el tamaño del pene con el nivel de masculinidad de cada hombre, sin embargo, numerosos estudios han demostrado lo contrario, pues el tamaño del pene no determina la masculinidad, así como tampoco la capacidad reproductiva; replegándolo a un aspecto meramente estético.

Lo que si es cierto es que el pene humano presenta una gran variedad de formas y tamaños: se conoce que los hombres orientales tienen el tamaño más pequeño y los hombres negros el tamaño más grande, sin llegar a ser esta una pauta exacta y de aplicación general.


Ahora bien, así como existen hombres con penes que se ubican en el tamaño promedio mundial (14.5 cm aproximadamente), los hay quienes lo superan en dimensiones y también quienes están muy por debajo de esa media, pudiendo incluso ubicarse en una patología llamada microfalosomia, también conocida como micropene y no se trata más que del pene de un hombre adulto poco aparente a la vista. Dicho en otras palabras, es un pene que en estado de erección presenta una longitud dos veces menor al tamaño promedio aproximadamente; de tal suerte que la medida del micropene es variable de acuerdo al promedio de la raza que corresponda.

A manera de ejemplo, según el artículo «Surgeons pinch more than an inch from the arm to rebuild a micropenis» publicado en la revista Science Daily, un micropene es aquel que mide menos de 7 cm tomando como referencia una media de 12.5 cm; aunque de acuerdo a la media mundial, estudiosos del tema consideran como micropene al falo de un hombre adulto con el escroto y el perineo bien formados, sin ambigüedad con otras condiciones y cuya longitud en estado de erección máxima no supera los 8 cm, medido desde el hueso pubiano hasta la punta del glande, con el prepucio retraído; aunque algunos más osados establecen la máxima longitud de un micropene por abajo de 9.3 cm.


Según la distribución gaussiana, 1 de cada 866 varones en todo el mundo posee un micropene y suele ir asociado a algún trastorno endocrino o del sistema nervioso central, así como a alteraciones en el desarrollo de los testículos y sobre todo al déficit o falta de función de la testosterona, pero nunca debe confundirse con el pene enterrado por abundante grasa pubiana. En los casos no relacionados con deficiencias, ni malformaciones, se identifica como la causa de la presencia del gen HOX9, que afecta el tamaño del pene sin que exista de por medio ninguna anormalidad hormonal detectable. Es considerado también un trastorno congénito que podría ocurrir sólo o acompañado de otras malformaciones no necesariamente relacionadas a cromosomas sexuales.

Sin embargo un pene pequeño no produce problemas urológicos y tampoco se puede afirmar que detrás de esa condición haya alguna enfermedad. Independientemente de la causa, es el médico el único que debe diagnosticar si el pene del paciente es un micropene o sólo se trata de un pene pequeño y sobre ello definir y aplicar el tratamiento correcto que pudiese ayudar a corregirlo en caso de ser procedente.


Como dato curioso, hace poco menos de un mes, esta condición dio pauta a celebrar un concurso para premiar al pene más pequeño en Nueva York, EE.UU.; en la que resultó triunfador un norteamericano de nombre Nick Gironan quien manifestó sentirse orgulloso de su escasa dotación fálica.

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