El
sexo anal ha sido visto desde hace años como algo tabú y aunque es
un tema del que normalmente no se habla de forma abierta, representa una práctica
altamente placentera que más morbo y
deseo inspira en los hombres pues encuentra una mayor fricción dado que el ano
es más estrecho que la vagina.
Poco a poco las parejas han
ido rompiendo los prejuicios para vivir al máximo estos encuentros para
potenciar su goce sexual; sin embargo, el recelo de que su compañero no sepa
hacerlo de forma adecuada o a que ocurra algún accidente relativo, mantiene a
muchas personas postergando este tipo de experiencia, muy a pesar de las constantes
peticiones de su pareja; pero una vez superados los miedos, creencias y mitos
acerca de este tipo de encuentro, ¡es
posible disfrutarlo a plenitud!
Y es que sin duda, el ano es una de las zonas erógenas más
importantes del cuerpo femenino y masculino. La piel que rodea su borde
externo es una de las partes más sensibles del cuerpo y al tacto produce enorme
excitación debido a las terminaciones nerviosas que lo bordean. Algunas de estas
terminaciones nerviosas envían señales al cerebro para liberar endorfinas, las cuales generan sensaciones de placer intenso. Frotarla con un dedo,
la lengua o con un juguete puede causar una gran excitación. Estos son un buen
ejemplo del placer anal sin penetración profunda.
Para comenzar ¡libérate de prejuicios!
Bien practicadas, las prácticas sexuales anales resultan altamente gustosas, pero para disfrutarlas completamente es preciso
tomar en cuenta algunos cuidados, recordando en todo momento que la penetración anal es diferente a la
vaginal.
En cualquier encuentro
sexual la higiene es fundamental,
pero cuando se trata de prácticas anales es aún más necesario tomar previsiones para
que nada interrumpa el disfrute en solitario o en pareja y consigas alcanzar el
orgasmo. Antes de practicarlo asegúrate de haber lavado muy bien la zona del
ano con un jabón antibacterial. Al
momento del lavado no temas introducir un
poco uno de tus dedos con jabón para limpiar también la entrada del recto. La
ausencia de vellos es también recomendable, por eso cuando depiles o afeites
tus genitales no olvides hacer lo mismo con la zona del ano.
Asimismo, en la medida de lo
posible, procura evacuar antes de las prácticas sexuales anales. No tiene que ser necesariamente minutos antes, pero si al menos con
un par de horas de antelación, simplemente para asegurarte de que tus
intestinos están lo más vacíos posible. Si por alguna razón no consigues
evacuar, lo mejor es usar un enema (lo pides así en cualquier farmacia) para limpiar el recto ayudándote
a sentir con mas seguridad durante la práctica sexual anal. Incluso si has evacuado, ésta
es una importante alternativa que debes considerar para sentirte mas cómod@.
Continua en: Backdoor: la otra puerta del placer (II)
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