jueves, 1 de agosto de 2013

El tamaño del pene: consideraciones.

Mucho se habla del tamaño del pene, un tema delicado que resulta importante especialmente para los hombres quienes asocian los centímetros de su falo con la masculinidad y es que, desde el origen de los tiempos, algunas culturas han relacionado el tamaño del pene con la virilidad.

Resulta curioso escuchar a personas jurar en público que el tamaño no tiene nada que ver argumentando  que “no importa la varita sino la habilidad del mago” o que calman la pena de haberse topado con el poseedor de un pene pequeño con frases de autocomplacencia del tipo “no importa lo largo ni lo grueso sino lo que dure tieso”; y si bien tenemos claro que una buena sexualidad no depende de los centímetros y que la dimensión del pene no rige la dinámica sexual, quien dice que el tamaño no importa nada de nada, ¡sabemos que miente!. Aunque estamos conscientes de que biológicamente el tamaño del pene no importa, culturalmente parece que sí. El problema es creer que alguien es más potente y atractivo porque tiene los genitales más grandes, un pensamiento elementalmente machista que, admitirlo a viva voz, da un poco de vergüenza.

En torno a las dimensiones fálicas abundan mitos que solo ayuda a que los varones se puedan sentir acomplejados. Ejemplo claro es la industria pornográfica donde se ven actores dotados con enormes miembros viriles realizando increíbles proezas sexuales. En realidad estos actores han sido elegidos precisamente por estar generosamente proporcionados, además del uso que hacen de diferentes efectos especiales y artilugios para conseguir aumentar la percepción de sus dimensiones.

Otro mito es la cuestión del tamaño del pene por etnias, siendo atribuida por la cultura popular la creencia de que los hombres de raza negra están mayúsculamente dotados de un gran tamaño, pero hasta la fecha no hay pruebas definitivas de que el origen étnico y el tamaño del pene estén relacionados. Todos los estudios correlativos que se han realizado han sido rechazados por la comunidad científica debido a su falta de rigor metodológico o a la ausencia de datos verificables. Lo único cierto es que como raza, el ser humano generalmente tiene un pene grande comparándolo con el resto de los animales en correlación a su estatura y complexión; salvo en el caso patológico de micropene (pene de hombre adulto que no supera los 6.5 o 7 cm de longitud en erección). A este tema le dedicaremos una entrada próximamente.

En realidad la satisfacción sexual depende de muchas variables y en algunos casos el tamaño puede ser importante y afectar a la percepción. Por ejemplo, un pene pequeño puede generar insatisfacción en la pareja con solo verlo; o lo contrario, un pene muy grande puede impresionarla y hacerle pensar anticipadamente que la penetración puede ser dolorosa y generarle tanto estrés que atente contra el deseo.

La inquietud por el tamaño del pene es lógica y fundada, convirtiéndose en un aspecto estético que en muchas ocasiones determina la seguridad del hombre en la cama, inclusive, afectando posiblemente de manera positiva o negativa la excitación y el goce sexual de la pareja.

En coincidencia con algunos sexólogos concluimos que la importancia del tamaño del pene con relación a la satisfacción sexual es mínima pues es el factor menos determinante de la misma. Lo importante es el desarrollo erótico integral y de la capacidad de expansión de todas las formas que la sexualidad y la genitalidad ofrecen. Por lo tanto un varón que se siente sólido y seguro en su condición sexual tiene la misma posibilidad de disfrute indistintamente del tamaño de su pene; cuestión que no debiera afectar a su autoestima ni a la relación de pareja.

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