martes, 13 de agosto de 2013

Backdoor: la otra puerta del placer (IV)


Aunque todos sabemos que un "rapidín" ocasional tiene sus encantos, en general el sexo no debería realizarse con prisas. En el particular del sexo anal debes considerar que se requiere de tiempo y paciencia: desde la higiene previa, hasta  los juegos preliminares para estimular el ano; pues la meta es que ambos disfruten y que tu pareja no sienta dolor durante la penetración.

Si ambos están apurados, no es un buen momento para practicar el sexo anal.

Insistimos en la importancia de la higiene antes del sexo anal, ocupando un enema o bien a través de la limpieza de la zona utilizando agua tibia y un jabón antibacterial e introduciendo un poco el dedo en el recto.
Muchas parejas disfrutan de hacer esto juntos ya que puede resultar un juego previo muy excitante.

No menos importante resulta la relajación del esfínter para recibir al pene sin dolor, pues el ano no se dilata como la vagina. El ano succiona mientras que la vagina expulsa, por eso la estimulación debe ser intensa. Una buena forma de comenzar es masturbando sus genitales como preámbulo del sexo oral. Una vez que le estés practicando sexo oral a tu pareja en sus genitales, elige una postura que te permita también estimular su ano con tu lengua. Esto le resultará muy excitante y la ayudará a relajarse. Procura utilizar una barrera de látex entre tu boca y el ano.

Así entonces, alterna el sexo oral con las caricias con tus manos. Estimula su clítoris o su pene paralelamente con suaves masajes y caricias en los glúteos y la parte externa del ano, sin introducir el dedo.

Recuerda: Sexo anal no significa ir directamente al ano y concentrarse únicamente en esta parte del cuerpo. Para conseguir que tu pareja se excite lo suficiente y se sienta cómoda, debes estimular sus demás zonas erógenas. No olvides los besos intensos y las caricias en todo el cuerpo.

Siente la humedad que produce su excitación y usa a tu favor ese lubricante natural generado por la vagina o el pene de tu pareja. Moja con él tu dedo o algún dilatador anal y si lo deseas, abunda con saliva o un lubricante elaborado preferentemente a base de agua, y procede a introducirlo lentamente, poco a poco en su ano. Hazlo con mucha suavidad y emula varias veces los movimientos de la penetración durante los juegos previos, de esta forma ayudas a que el recto continúe dilatándose y relajándose. Si la meta es expandir un poco más el ano antes de la penetración, pueden usar consoladores o plugs anales, que harán que los previos sean mucho más divertidos y placenteros.

Una  vez  que  ambos  estén  listos  para   la penetración,   considera   el uso de un lubricante –insistimos, preferentemente elaborado a base de agua-, toda vez que a diferencia de la vagina, el ano no lubrica. Aplica entonces una cantidad generosa de lubricante en la entrada del ano y también en el juguete a introducir o en tu pene, en el que previamente habrás colocado un condón para protegerte de forma adecuada a fin de evitar enfermedades de transmisión sexual y disfrutar plenamente de un encuentro seguro; además de que este, conjuntamente con el lubricante, facilita a una penetración más suave y sin ocasionar molestias trascendentales a tu pareja.

Al momento de introducir el juguete o tu pene en el ano de tu pareja, deberás hacerlo poco a poco y de forma muy lenta; no forces la penetración, pues podrías generar dolor o lesiones y frustrar la experiencia. Se delicado y penetra con suavidad. Si vas demasiado rápido o con mucha fuerza es posible que la experiencia no resulte agradable. Por eso no debes ir a un ritmo acelerado ni usar demasiada fuerza.
Posiblemente podrán aumentar el ritmo después de practicar el sexo anal con frecuencia, pero por ahora deben ir con suavidad.

Cuando el esfínter se dilata, al cabo de unos segundos, el dolor desaparece para dar lugar al placer y a las nuevas sensaciones. Si es muy doloroso para tu pareja, entonces habrá que retirarse, lubricar o erotizar más. Si comienza a ser placentero entonces tal vez podrías comenzar a incrementar el ritmo y la rapidez e innovar con cuantas posiciones sexuales les apetezca. Una vez que se ha dilatado, todo será más fácil y menos doloroso.

Existen muchas posturas para el sexo anal, elige alguna en la que ambos se sientan cómodos y que además te permita estimular su vagina o pene y demás zonas erógenas. De este modo conseguirás que la experiencia los lleve directamente al clímax sin contratiempos.

En el caso de una pareja heterosexual, pueden explorar en un encuentro mucho más atrevido: la doble penetración. Mientras penetras a tu chica con suavidad por el ano, tú o ella pueden utilizar un juguete para la masturbación y penetración vaginal. La sensación para ella será la de estar con dos hombres a la vez, una popular fantasía sexual, pero en realidad serán ustedes dos solos disfrutando de toda ésta increíble experiencia.

Asimismo, si tu hombre y tu están totalmente seguros de su masculinidad y él desea disfrutar de los placeres anales, puedes valerte de tus dedos o de un dilatador anal para penetrarlo atendiendo las sugerencias descritas anteriormente y estimular su punto P, reemplazándolos paulatinamente por juguetes de tamaños más grandes o dildos con arneses, sin que esto signifique que sea homosexual o tenga tendencias sexuales hacia personas de su mismo sexo.

Más allá de la cuestión de géneros y preferencias sexuales, tod@s podemos alcanzar un potente orgasmo apoyándonos en la masturbación y estimulación de las zonas erógenas durante la penetración anal.

Es importante que en cada encuentro sexual ambos disfruten, pues el sexo es de dos. Por ello debes pensar en tu pareja y en darle placer durante la penetración anal. 

Muchas personas temen al dolor durante esta práctica, para ello existen diversos productos que ayudan a evitarlo y darle mayor seguridad de que no ocurrirá.

Toma en cuenta estas recomendaciones y verás como consigues excitar y motivar adecuadamente a tu pareja para el sexo anal y lograr que ambos lo disfruten a plenitud. 


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