miércoles, 14 de agosto de 2013

Backdoor: la otra puerta del placer (V)



El sexo anal realizado de la forma adecuada, es muy placentero tanto para las chicas como para los chicos, invariablemente del rol que se asuma. Sin embargo no se debe ignorar que éste tipo de encuentros tiene sus riesgos y que, mal llevados, pueden conducir a importantes problemas de salud.

Cuando se trata de sexo anal, la delicadeza y la prevención son claves fundamentales para que ambos puedan disfrutar de estos encuentros con mayor seguridad y gusto.

Algunos de los riesgos son: el dolor durante y después de la penetración, factor que genera miedo, impidiendo que en ocasiones las personas se animen a experimentar las prácticas anales. Éste riesgo tiene soluciones sencillas: se debe estimular el ano de manera adecuada, se debe usar un lubricante para que la penetración sea mucho más suave y placentera e incluso se recomienda también el uso de un dilatador anal.

Otros lo representa el desgarre y demás heridas producidas por el sexo anal, que pueden llevar a problemas mayores si no se ha usado la protección adecuada. El ano es una zona propensa a fisuras y pequeñas heridas que podrían permitir el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual. Resulta importante recordar que el ano es mucho más estrecho que la vagina y que no se puede penetrar con la misma fuerza, debe irse poco a poco, sin apuro y usando siempre lubricación.

Al mismo tiempo, y si se practica de forma casual con desconocidos, es altamente recomendable utilizar un condón.

Las infecciones íntimas también significan un riesgo. Muchas veces las parejas se olvidan que no pueden pasar de la penetración anal a la vaginal sin tomar las previsiones necesarias, pues se corre el riesgo de trasladar partículas de excremento del ano a la vagina. Evitar este problema es muy sencillo, primero se deben tomar todas las medidas de higiene para el sexo anal, y luego es importante no pasar del ano a la vagina con un mismo condón, retíralo y cámbialo antes de pasar a la penetración vaginal. Si deciden hacerlo sin protección, lo mejor es terminar con el sexo anal.  Esta última recomendación aplica también para los dedos y juguetes durante la masturbación en solitario o en pareja.

En conclusión, hablamos de sexo anal porque el ano, el recto y el colon son universales, todos nacemos con uno, independientemente de nuestro género y de nuestras características personales.

De niños, nos enseñan que el ano es la puerta donde todo lo que sale es impuro y sucio. La zona que “no se toca” y que, más adelante, no se dejará tocar.
Estas prohibiciones tempranas condenan cualquier tentativa de explorar y experimentar analmente. Pero el sexo anal receptivo ofrece múltiples beneficios: no existe riesgo de embarazo en el caso de las chicas, te permite conocer mejor tu cuerpo y puede conducirte al orgasmo sin necesidad de otra estimulación; no por nada al eyacular el hombre tiene contracciones anales intensas.

En resumidas cuentas, sabiendo que el sexo anal goza de una pésima publicidad  y un largo prontuario de condenas sociales, decidimos hablar ampliamente de sexo anal para aquellos que se atreven a ir más allá de la típica postura del misionero.

La práctica del sexo anal no tiene distinciones de sexo, orientación sexual, edad, profesión, clase social, edad o religión. Además, el hecho de que a un hombre heterosexual le guste esta práctica, no significa que esconda orientaciones sexuales reprimidas.

Si haz decidido explorar y experimentar este tipo de placer, sólo relájate, toma tus precauciones, evita los riesgos y ¡disfrútalo al máximo!

En Trap´s UMS ponemos a tu alcance una crema anal desensibilizante cuyos componentes ejercen un efecto anestésico que relaja el esfínter y los nervios del ano. Pídela por Inbox o whatsapp y recíbela discretamente en el lugar de tu preferencia.