Si olvidamos aquellas hojas de higuera con que nuestros antepasados bíblicos cubrieron sus genitales tras el consumo del fruto prohibido, el taparrabos es lo primero con lo que el género humano cubrió su género, aquel constructo con la apariencia de un pañal que todos los pueblos primitivos usaban y que tiempo después Mohandas Karamchand Gandhi desearía instaurar de nuevo, gracias a Dios sin éxito.
En esta escasez o en ventiladas togas anduvieron nuestros antepasados durante algunos siglos, hasta que en la Edad Media, muy probablemente por influencia bárbara, se impusieron los ‘braccae’, un tipo de calzoncillos largos.
Posteriormente, a finales del siglo XIX se desarrolló a partir de ahí el llamado ‘union-suit’ o ropa interior de cuerpo entero.
Como anécdota curiosa, en algunas regiones invernales Zara ha intentado activar este tipo de Underwear como objeto de moda.
Desde aquí saludaremos calurosamente el fracaso de esta iniciativa.
Más tarde, el Siglo XX trajo consigo destacadas mejoras. En 1934 Arthur Kneible, ingeniero de textiles de Chicago, inventó el jockey, slip, o 'calzoncillo ajustado'. Este fue el comienzo de la ropa interior moderna o lo que es lo mismo, de la ropa interior como moda.
En los tres primeros meses tras su comercialización ¡se vendieron 30,000 pares de slips! éxito comprensible pues los hombres de esa época se liberaron de innecesarias envolturas de tela y experimentaron por primera vez el dinamismo que solo una 'segunda piel' puede ofrecer.
Hoy, ochenta años después, la decadencia del slip es manifiesta. El ícono actual del slip: Homero Simpson.
Tras el rotundo triunfo del 'jockey', la era del bóxer estaba por venir. En su forma holgada fueron introducidos al mercado por primera vez en 1925. Al principio fueron eclipsados por el slip, pero a partir de los ochenta experimentaron un verdadero revival. Los bóxer holgados eran la respuesta de la moda a una necesidad de la moda: el alejamiento del slip, que para entonces se había establecido por completo. Así se explica su éxito inicial.
Pero no eran más que un escalón intermedio. La culminación de esta historia apareció aproximadamente en 1990, cuando grandes empresas introdujeron la obra de arte definitiva al siempre hambriento mercado de la moda: los bóxer slip, bóxer brief o simplemente bóxer ajustados, convirtiéndose inmediatamente en un objeto perfecto de la moda.
Las otras variaciones de la ropa interior del siglo xx hacen exactamente lo mismo con la introducción del diseño, de nuevos tejidos y de una multitud de colores; destacando el monstruo entre monstruos: la tanga.
Hoy en día, gozamos de modelos innovadores y estimulantes. Afortunadamente las opciones de ropa interior masculina son casi ilimitadas, favoreciendo que el hombre moderno ya no sea tradicional en sus elecciones.
